Scenic Byway 12 – 24: en el camino del Oeste (II)

Conduzco por la highway 12 de forma despreocupada y algo relajada, hasta llegar al conocido paso de Hogback. Una cresta jorobada y expuesta deja ver a ambas partes de la carretera cañones y arroyos, noto mis dedos más blancos y los músculos de los brazos entumecidos. Una mezcla de vértigo y asombro me disparan la adrenalina. Aquí envidio a los moteros cabalgando sobre esta indómita carretera.

 

 

De forma cautelosa terminamos este tramo y después de recuperar el aliento nos detenemos en un mirador repleto de moteros. Podemos disfrutar de las vistas del Grand Staircase-Escalante y el Area Recreativa Nacional del Glen Canyon.

08092015-_DSC3134

Cruzamos el pueblo de Escalante y seguimos paralelos al río homónimo hasta llegar nuevamente al National Forest Dixie. Los pinos crecen en las cadenas montañosas y recuerdan al paisaje de nuestra tierra en España.

A medida que nos acercamos al mal llamado Parque Nacional del Cañón Bryce encontramos varios pueblos que crecen en el valle del río Paria, originalmente asentamientos mormones. A partir de aquí empezamos a ganar altura para acercarnos a la meseta, donde numerosos anfiteatros repletos de curiosas formaciones de piedra roja y naranja nos esperan.

09092015-_DSC3137

09092015-_DSC3142

Pasadas las cinco de la mañana nos habíamos levantado para ver el amanecer en la Tierra de Cañones y cerca de doce horas después estamos en la meseta del Colorado en sus muchos miradores para disfrutar del Cañón de Bryce. Parecen muchas horas de carretera, paisajes y emociones, pero la curiosidad y la seducción del nuevo paisaje nos impide detenernos. El cansancio desaparece cuando nos asomamos al anfiteatro de Bryce. Simulando los cientos de pináculos de piedra que se expanden por todo el anfiteatro en forma de cuenco, nos quedamos petrificados hinchando el pecho de forma pausada y pestañeando muy pocas veces.

Antes de buscar alguna palabra que defina nuestras sensaciones nos encontramos a lomos de este mar de púas que forman el enorme erizo. Como pequeñas pulgas vamos recorriendo algunos de sus senderos para encontrar las verdaderas raíces de estas torres de tierra.

A medida que descendemos por el anfiteatro tengo la sensación de adentrarme en un enorme lago imaginario donde el agua ha desaparecido y solo quedan los restos de la tierra formando sólidas torres con formas muy caprichosas.

09092015-_DSC3159

Desde abajo me siento pequeño y las afiladas torres se alzan de forma desafiante vigilando mis movimientos. Aquí entiendo mejor a Bryce, el primer colono blanco que se estableció en esta área, cuando se refirió que eran malas tierras para perder una vaca.

Continuamos por la senda laberíntica sorteando varios pinos y muchas chimeneas de hadas o hoodoos bajo un sol moderado.

La subida es moderada y debemos salvar un desnivel pronunciado para llegar a los miradores. La sombra de la tarde y el zizagueante trazado de la senda ayudan a superar este tramo.

De nuevo arriba en el mirador, vemos desplegarse todas las torres afiladas y apuntando al cielo, hemos visto sus raíces y parecen frágiles formaciones de arena, pero su enorme cabeza (en muchas ellas) me hace pensar que la erosión hizo bien su trabajo dotándolas de una fuerza y resistencia de muchos años.

09092015-_DSC3187

De camino al coche, regresamos por un camino pegado al borde del anfiteatro donde la caída del sol se hace más evidente y los rayos del sol apenas colorean el mar de hoodoos.

Dejamos a la sombra el gran ejército de pináculos de tierra y nos dirigimos a la Interestatal 89. El cansancio nos alcanza cuando cruzamos los famosos arcos naturales de la Highway 12 en el Red Canyon. Donde torres, columnas y hoodoos de arenisca roja nos acompañan en la despedida.

Hemos terminado las carreteras escénicas cuando cogemos la US-89, una carretera más ancha y con más tráfico nos espera. Hace tiempo que no se sabe nada del crepúsculo de la tarde y la oscuridad se cierra a nuestro alrededor. Nos quedan 100 km por delante hasta el merecido descanso en el pueblo de Kanab.


 

En una primera impresión, parece una ruta de carretera para explorar y disfrutar de paisajes, pero cuando la realizas la belleza de la naturaleza da paso a sensaciones y emociones más profundas como la soledad o la libertad. Muchos momentos de la etapa son de contemplación, otros están movidos por la ardiente curiosidad y otros de nostalgia cuando tus ojos miran hacía atrás. Mejores o peores, pero todos se viven de forma muy intensa porque aquí la naturaleza cambiante te anima a descubrir y moverte.

Fue, sin duda la etapa más sorprendente de nuestra visita a tierras de USA. Me dejé seducir por la carretera y la naturaleza hizo el resto. Fue la menos preparada, porque la mayoría de circuitos tradicionales por los parques nacionales van de Moab a Monument Valley o de Moab a Bryce Canyon por carreteras principales como la US-89 y US-70.

Visitamos tres parques nacionales, el bosque más grande de Utah y numerosos miradores. Aquí parece que el poder del hombre en nombre de la civilización ha dado un respiro a la naturaleza y hemos de agradecer a toda esa gente anónima que anticipándose a los enormes tentáculos de la civilización pudo salvar estos pequeños oasis de la naturaleza.

Uno de los pioneros en advertir este poder; fue Alexis de Tocqueville en 1840 y en su diario “quince días en el desierto americano”. Con una cuidada prosa ya anticipaba los efectos colonizadores en estas tierras y muchas de ellas, con los indios de anfitriones, se mostraban aún vírgenes. Para muestra rescato uno de los textos:

Los únicos sentimientos que se experimentan al recorrer estos desiertos florecidos, donde todo está preparado para recibir al hombre, es una admiración tranquila, una emoción dulce y melancólica un rasgo de hastío de la civilización; una suerte de instinto salvaje que hace pensar, dolorosamente, que muy pronto esta deliciosa soledad habrá cambiado de aspecto”.

 

IMPORTANTE: extremar la velocidad a primera hora de la mañana y al atardecer cuando hay más actividad de los animales salvajes que viven en estas tierras. Ellos son los anfitriones y nosotros los visitantes.

09092015-_DSC3204

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s