Caminando por la Garganta de Zion.

Ayudado por un bastón y con el agua templada del río Virgen a la altura de las rodillas avanzo lentamente por el angosto cañón de Zion. La corriente baja de forma irregular que junto con las piedras resbaladizas me mantiene alerta en las pisadas.

 

Tras un breve desayuno multicolor en el motel nos dirigimos a probar suerte para visitar The Wave, un lugar espectacular (según se ven las fotografías) y no exento de peligros. El carácter inhóspito, aislado y salvaje se vuelve en un caramelo tentador para nuestras mentes ávidas de aventura. Así que nos dirigimos al Centro de Turismo en Kanab, con la certeza que no tendremos suerte. Sólo pueden entrar diez personas para el sorteo del día, las otras diez lo hacen a través de un sorteo por internet.

Cuando llegamos demasiados coches llenan el aparcamiento, la estadística empieza a darnos la espalda.

Previo la correspondiente información de los rangers y de los riesgos que corremos haciendo esta excursión, nada tiene que ver con las excursiones precedentes en los Parques Nacionales. De este modo el gusanillo de la incertidumbre y aventura aumentan de forma desmesurada, siendo mayor el deseo de ir. Rellenamos un formulario que parece más un testamento, no por la extensión y sí por los datos solicitados, y nos asignan un número. Faltando un minuto para las nueve llegan dos parejas, nuestra probabilidad otra vez mermada. Después de varios minutos de mover el bombo, bastante más pequeño que el de Navidad, se reparte suerte entre los participantes que abarrotamos la diminuta sala. Entre alegrías y decepciones se dicen los siete números afortunados y que lógicamente ninguno coincide con el nuestro.

Parece el segundo plato pero el P.N. de Zion hizo olvidarnos de nuestra mala fortuna en el sorteo.

11092015-_DSC3465

Cargamos algunos víveres en la mochila y nos dirigimos al Cañón de Zion. Por la carretera Zion-Mt Carmel dejamos atrás el desierto de Mojave para adentrarnos en la Gran Cuenca donde bosques de coníferas y pequeñas montañas rayadas amarronadas nos reciben.

Alguien se entretuvo cortando grandes filetes de roca arenisca, finas y regulares, formando desiguales montículos y pegados a las laderas de las montañas.

Realizamos el suave descenso de la placa del Colorado hasta llegar a un túnel. Aquí realizamos la primera parada.

10092015-_DSC3369

Después de un ligero trekking por un sendero bastante pisado llegamos a un mirador. Debajo de nuestros pies se despliega un gran Cañón custodiado por unas majestuosas paredes de roca. Pequeños riachulos y grandes Cañones se esconden detrás de estas vertiginosas paredes.

En el Chevrolet cruzamos el túnel y devolvemos el testigo en forma de palo que nos ha entregado el ranger a la entrada. Es una forma de controlar el último coche a la entrada del túnel, no pueden pasar dos vehículos en ambas direcciones.

Dejamos el coche en Springdale y entramos al P.N. Zion, otra vez, pero ahora andando. En el autobús gratuito que discurre paralelo al río Virginia estudiamos las paradas que va realizando, bajando en la última: Templo de Sinawava. Un cartel con el riesgo de inundación de la zona nos da la bienvenida: “riesgo bajo”.

Caminamos por un sendero lleno de tierra y cubierto de gente hasta llegar al inicio de la ruta conocida como The Narrows.

Me ajusto las correas de las sandalias barranqueras, alargo el bastón y aseguro la mochila a la espalda. Los primeros pasos dentro del brazo norte del río Virginia son tímidos y dubitativos. Con el riesgo de la caída y mojar el equipo fotográfico me dirijo a la boca del Cañón. Percibo el aliento caliente de esta enorme Garganta en mi cara, mientras gano confianza en las pisadas.

10092015-_DSC342210092015-_DSC3423

Al principio el trazado es sinuoso y realizamos varias paradas para levantar la vista casi un kilómetro hacia las cumbres de estas enormes paredes que me quieren abrazar. Dibujados en grandes escalones el Cañón deja a la vista las diferentes secuencias de capas sedimentarias ocurridas en la zona en un proceso lento y constante. La entrada de agua torrencial debe ser una trampa perfecta para terminar engullidos al igual que una frágil barca en un mar embravecido.

10092015-_DSC3413

Cojo la cámara y entregado a mis propias fantasías voy realizando fotografías de las escenas que se despliegan ante mis ojos.

10092015-_DSC3408

Los intensos rayos solares del mediodía apenas se deslizan por las enormes paredes iluminando los diferentes colores de las paredes.

Después de una parada para reponer fuerzas, continuamos avanzando por esta enorme garganta. A medida que el cansancio va apareciendo en nuestras piernas disminuye la presencia humana. Encontramos la unión con otro riachuelo y que forma otro interminable cañón, nosotros continuamos por el principal dirección norte.

11092015-_DSC3442

Cada vez encontramos menos gente y pozas más profundas, hasta la cintura. El nivel del agua varía en función de las lluvias recientes, así que preguntamos a un pareja que iba de regreso y nos indican que hay una enorme piscina que es difícil de avanzar sin mojarte el ombligo. El cansancio y el riesgo de mojar el interior de las mochilas terminan por decidirnos a emprender la vuelta.

Con la familiaridad del camino conocido y la emoción de lo visitado desandamos nuestras pisadas con un ritmo más ligero y muchas menos paradas hasta llegar al autobús que nos dejará en Springdale.


Explorar el parque por arriba, por sus innumerables sendas, percibes la libertad y la enormidad de sus cañones. En cambio recorrerlo desde abajo, te sientes más pequeño y temeroso por estas enormes paredes naturales.

Caminar de forma lenta con los pies mojados durante varias horas, es un ejercicio mental y físico que debes estar dispuesto a realizar. Las paredes tienen sus salientes y entrantes como el perfil de una montaña, mientras la anchura se alarga y encoge de forma pasmosa. El rumor del agua apenas se escucha por el ruido de las pisadas y las voces de la gente, pero es entretenido observar cómo cada persona o grupo de personas afronta y realiza su propia senda por el fondo del río.

Todos estos detalles, y algunos más, te los perderías si no hicieses la ruta The Narrows, ¿Estás dispuesto a ello?


Importante: revisar el parte meteorológico del día, también hay carteles informativos sobre el riesgo de inundación, en caso de duda preguntar a los amables rangers que siempre estarán dispuestos a ayudar.

Anuncios

4 comments on “Caminando por la Garganta de Zion.

  1. Hola …excelente relato y fotos…irè por la zona en febrero próximo. Estoy modelando la ruta que haré. voy dando la vuelta desde Las Vegas hasta Salt Lake City, pasando por la zona sur del Gran Cañon Espero que el clima no me haga una mala pasada. Saludos

    Me gusta

    • Gracias Christian, el clima es moderado, aunque es posible que tengas alguna tormenta aislada, creo que el mayor problema es las horas de luz que tienes casi 4 h. menos que en agosto por ejemplo. Estoy preparando más post sobre la zona que subiré cada semana. Saludos.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s